Cosas Buenas

Tenemos muchas cosas qué decir

Y sin embargo…. se movió. noviembre 30, 2009

 
 
 
 

Sueño imposible
El sueño imposible

Devorando los últimos días de un calendario común - pero no corriente-, uno podría indigestarse fácilmente.

Los platillos condimentados caen como bomba cuando uno recapitula sobre los ingredientes y pretende combinarlos en un absurdo intento mental por revivir, para bien o mal, el sabor.

Y éste fue un año condimentado.
Cuyo sabor aún se lleva en los labios y el estómago; y las vísceras, pero cuya receta no sabría decirse si gustaría repetir.
Uno en el que cualquiera hizo lo que se le antojó. A veces.
Uno en el que llovieron lágrimas, gotas, manotazos, balas, piropos, oraciones…temporales y risas. Llovieron.
Uno en que partiéronse corazones, países, mentes, hombres y mujeres; y tabúes. Se repartieron más, muchos más.
Uno de bocas abiertas. Y aunque todavía no salgan las palabras ideales, es imposible cerrar los labios o decir: nada.
Uno año de mixturas que antes probablemente nadie había pensado en combinar. Los experimentos buenos, aún se saborean. Las malas experiencias, quedan de evidencia: todos los sabores, nunca son todos y siempre pueden ser explosivos por más inofensivos que parezcan.

Y pese a que unas cuantas migas que huelen a dosmilmueve aún están desparramadas y hasta calientes, todavía hay más estómagos vacíos que llenos. Que siga al dente un festín o la hambruna, depende acaso de cada cocinero. Y su pinche…Suerte.

.- ifg

 

 

Tierra de nadie, es de todos agosto 10, 2008

Archivado en: Uncategorized — cosasbuenas @ 3:51 am

 

 

[Post dedicado: Seminario P.Digital ]

 

 

 

 

 

 

 

 

Si la ciudad y el planeta se han convertido en lugares hostiles, nos queda la virtual posibilidad de huir y habitar, y hablar (o gritar) en otros mundos.

Porque somos multitudes, ¿podemos conquistarlo todo?

 

Francis Pisani es el mejor exponente de su propia teoría. Es universal y de horizontes amplios. Es Bloggero. Nació en París en 1942, pero es extranjero de pies a cabeza. Ha vivido en Francia, Japón, Cuba, México y Estados Unidos. Su familia directa es cubano-guatemalteca-mexicana. Ha escrito reportajes en aproximadamente 40 países de Asia, Europa y América Latina.

Desde 1993, y luego de una exhaustiva trayectoria como periodista, escritor  y productor audiovisual; comenzó a escribir sobre tecnologías de la información y la comunicación. Es referencia académica cuando se habla de hipertextualidad y escritura electrónica.

Dice que hablar del ciberespacio y de Silicon Valley a latinoamericanos y europeos, es muy parecido a reportear sobre una revolución en un país extranjero.

Pisani es el autor, junto con Dominique Piotet, del libro “Alquimia de las multitudes”, término con el que explica el truco de la web 2.0, que permite a muchos participar en espacios virtuales.

Escéptico a la Sabiduría de las muchedumbres”, Pisani propone una alternativa que exprese mejor las posibilidades de la web social. Dice que de esa alquimia, como de la tradicional que puede producir oro o plomo, también han de resultar genialidades o a estupideces. Es la magia la web 2.0.

Como fenómeno contemporáneo se caracteriza por la participación (activa y dinámica) de los usuarios, incalculable cantidad de datos libres que circulan y creación de redes sociales.

Destaca de este espacio, la posibilidad de hacer comunicación continua sin límites, y la contribución de las multitudes. En el efecto de red, el conjunto es más que la suma de las partes, pero el servicio no necesariamente mejora cuanto más se participa. En la red se modifican culturas, sí. Y modelos de consumo y producción. Predomina la diversidad y dispersión de contenidos. Se “muestra” todo, pero es posible que se entienda nada, o muy poco.

El gurú estuvo en Chile. La televisora (AtinaChile) le sacó palabras previsorias, premonitorias sobre la evolución de los medios de comunicación y el Periodismo. Él, reflexivo, dice que no: que las personas hoy no tienen las mismas capacidades que antes, ni para comunicarse, ni para relacionarse, ni para entender (o poderlo) todo.

 Ver entrevista:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo ella: Carrington en Chapultepec agosto 8, 2008

Archivado en: Uncategorized — cosasbuenas @ 4:34 am

Muestra de esculturas en paseo de la Reforma, México D.F.

 

De los días que se cuentan por muchos… agosto 6, 2008

Archivado en: Lugar,Manifiesto del cuerpo itinerante,Vida — cosasbuenas @ 3:20 am
 

 

[No hay quinto malo]

 

Me gusta pensar en ciclos. Que se abren y se cierran sin una lógica única. Que siempre sorprenden por abruptos, violentos, nostálgicos, necesarios. Diría que hoy se cierra uno, y ¿porqué no?, abramos otro. El eterno ciclo de fines y comienzos.

Hace cinco meses me alejé más de siete mil kilómetros de mi origen. Pero si el origen inicia detrás de un ombligo, o un vientre, entonces es posible transplantarse con un poco de tierra fértil, claro, con color de Latinomérica.

 

Cultivar esta exótica flor mexicana en tierras andinas no ha sido sencillo, y sin embargo, allí están las hojas verdes, por donde se mire. Cuando una persona admite tener una vida y una cafetería favorita en un lugar, ¿será porque fue capaz de entender, o de escuchar al menos, al país extranjero?

 

Cima  / Muy muy lejos IFG

Cima / Muy muy lejos IFG

Hoy hay más dudas que respuestas. Leo, escucho, pruebo. Nuestra humanidad se me antoja a veces descomunal, otras veces cíclica. El estado de visitante ya se siente con cierta familiaridad, pues incluso los nacionales a veces se convierten en extraños dentro de su tierra cuando llega el momento de descubrimiento.

 

El primer ciclo de estudio dejó en claro que hay abismos en la educación que sólo se libran con la vida, dejó amistades tan entrañables como interesantes y sonrientes, dejó una dosis de desvelos y buenas, y no tan buenas, discusiones. Dejó notas altas que no importan mucho pero nutren las estadísticas de alguien. Las notas bajas tampoco son relevantes para seguir sosteniendo que aprender es actitud. Siempre actitud.

 

Hubo un respiro, de ésos que sirven para ir más rápido. Llegué a la nieve, a un volcán al sur, muy al sur de América. Lonquimay, una montaña de azúcar helada. La sensación hechiza: poco a poco la carretera se va volviendo verde, ocre, olivo, aceituna, ámbar, la gama otoñal completa. El aire habla cada vez más fuerte, luego grita. Los caminos ya no distraen, el blanco lo cubre y lo calla todo.

 

Es un volcán virgen aún, como lo poco intocable que queda en este país. Nos permitimos subirlo sólo por un momento. El umbral de dolor, de frío, de eléctricos calambres nos recuerda que somos humanos, y sólo los Dioses pueden habitar la nieve. Pisarla, hundirse y acostarse en ella, perderse en sus siluetas, masticarla, tocarla con la ingenua piel de un país más cálido, es un juego divertido. Hay mitos, hay leyendas y dan ganas de esperar la noche y ver qué criaturas oníricas habitan esos glaciares.

 

El terreno mapuche está cerca. Debajo de toda la politiquería debe estar algo genuino, ese lugar amerita algo genuino y puro.

Al fondo, fijándose bien y con un día despejado, se ve un volcán rojo: Chile tiene más de 40 potencialmente explosivos. La naturaleza es sabia, nosotros no.

 

Paradisiaco  |  Andes, IF

Paradisiaco | Andes, IF

 

 

Llegué también a Mendoza, y a Buenos Aires. Lo inolvidable de Argentina empieza en su límite con Chile: llegar por tierra y cruzar, literalmente, la cordillera. Y esperar en el paso del Inca y Los Libertadores, a que la nieve nos deje pasar. Una, cinco horas, tres días. Todo depende de la lluvia y las tormentas.

Se puede conocer allí, en ese punto alto, blanco y gélido, que el frío se siente de muchas formas, que somos diminutos y que la aduana de un país castigado por la milicia no se permite pasar con facilidad ni una sonrisa ni un poco de merquén, aceitunas o nueces.

Y Buenos Aires, querido, sí. Inquieto, seductor, aspiracional, estético, demandante, vorágine de muchas cabezas. País tentador con amplios menús de cultura y carne y empanadas para acompañar. Ansioso de comercio, de salir, como todos nosotros, lo menos dañado de la guerra de precios.

 

 

 

 

Buenos Aires de sonrisas amplias, ventanas grandes, con muchos idiomas. La diversidad hay que buscarla y provocarla para llevar los límites de un país más allá de sus fronteras.

Las calles se antojan para conquistarlas, para enamorarse o tomar café y sol. A mí se me vienen nombres a la cabeza, palabras, tiempos. Apareces tú. Y ustedes. Y tú también. Viajo sola porque me gusta. Y porque allá es punto de reunión con amistades de la vida. Y porque lo disfruto.

 

Cambiar de país y regresar hace más evidentes las diferencias de arriba hasta abajo. No me sienta bien la comparación, mi país está bastante lejos y es imparcial. El cambio de monedas me desquicia: de mexicanos a dólares, a chilenos, a argentinos y de regreso. Solo sé que la comida sube, que hay agradables sorpresas en las librerías, en las tiendas menos esperadas. Que el arte de cualquier compra está en la búsqueda.

Sé también, al final de este ciclo, que soy capaz de encontrar un trabajo, y sobre ello, gente interesante y amena. Que soporto una mudanza y me permito encariñarme fácilmente con algunas circunstancias. Que mi presencia, si puede, ayuda a otros, y si no, es solitaria sin complejos. Que el tiempo es insuficiente, pero hay que disfrutarlo.

Que cambiar de casa en cinco meses, es señal de un ciclo que lleva a otro. La nueva está igual de pequeña y compartida, pero distinta por la gente que le damos vida. Seis universos: dos argentinos y esta mexicana dan el sazón, pero sólo ella, el toque femenino.

En  tres horas abrimos otro círculo de tiempo e historias. Veamos qué trae este segundo semestre del 2008. La única certeza si acaso, es que nunca terminará de cerrarse una espiral. Y como en caída libre, nos toca vencer nuestras propias resistencias.

Esperada e inesperadamente mi vida se llenó de algunas demandas que nos consumen las escasas 24 horas de cada día…como sea, he intentado mantenerme cerca de los lugares  queridos: Polonia, Uruguay, Estados Unidos, Colombia, Cuba y claro, rincones de México que me llaman hasta en sueños. Enterada por las personas que con cariño me acercan y escéptica de lo que dice la prensa, que en ello ningún filtro ha sido eficaz aún.

El corazón, los pulmones, los labios, y toda yo irradia vida cuando les recuerdo, y más, cuando leo o comparto algo con ustedes. Es una sensación extraña, el recuerdo y la madurez de golpe en el mismo cuerpo. A veces me ausento por temor a una respuesta breve y rápida, que no diga nada, pero jamás por indiferencia.

Pero nos daremos un tiempo. Y un día escribiremos juntos un libro. O muchos. Es una cita.

Pido sus voces. ¿Es posible?, una palabra.  Del presente, del futuro, porqué no?, del pasado.

Con brazos abiertos, todavía fríos pero cálidos: yo espero.

 

IFG

 
 

Ni mucho, ni poco: tres junio 25, 2008

Archivado en: Manifiesto del cuerpo itinerante,Vida — cosasbuenas @ 8:48 pm
Una tarde de éstas...

Una tarde de éstas... / Desde el tren, camino a Rengo. IF

 

 

Al fin y de nuevo. Si eso de cambiar de vida al final es parte de la misma naturaleza, si acaso la novedad es para uno, el mortal que se sorprende, se hastía, se adereza, o se reinventa su propia vida.

Definitivamente el primer trimestre quedó atrás. Tengo la misma cara, con otros ojos. A juzgar por las fotos que tan poca justicia hacen y que bien poco dicen, ha sido una jornada dura. “Te ves diferente”, dijo, una, dos, tres, mexicanos.

 

 

Y allí cabe todo, claro. No lo niego: ha sido un trimestre intenso. Como todo inicio de lo que se gesta desde cero, éste capítulo lleva miedo, dolor, placer, incertidumbre, desvelos, amor, errores (muchos y de todos los sabores), ingenuidad, resistencias…

 

 

Y un día sucedió que lo nuevo se hizo cotidiano. Supuse bien: tres meses y medio de haberme transplantado a tierra distinta, había que germinar. Me sentí feliz y satisfecha, con ese aire de mujer agotada que termina de subir la tercera piedra de un muro infinito.

Un cúmulo de conclusiones se aprontan: estoy segura de que tantos años viviendo en el mismo país fueron un poco excesivos, pero dan una fortaleza insólita que me sigue sorprendiendo. Gracias, entonces, sería una conclusión más que un simple agradecimiento: porque cada persona que compartió un momento (por segundos o por veintitantos años) conmigo es también, a su modo, un cómplice sobreviviente en tierras andinas.

 

 

Curioso: los recuerdos de México y los mexicanos siempre aparecen en momentos y situaciones insospechadas. Así es esto de recordar: el cómo era, cómo es y cómo sería en el aquí y ahora.

Otra vez escribo desde la misma cama improvisada que me abriga desde hace tres meses. Hoy la veo con cariño, con mis sábanas, cándida luego de un día cansado, o estresante, o aburrido, o alocado. Hoy mi vida está aquí, aunque todavía pasen noches en las que abra los ojos desconociendo el techo y esos muros. Qué extraña sensación. Quizá haya otra mudanza pronto, más por necesidad que por gusto, un reacomodo de extranjeros. Irónico, al final todos nos revolvemos en América.

 

 

El cambio de hemisferio me ha enseñado un cambio de perspectiva también: todo es más ordenado, limpio, exigente y caro frente a mi único referente inmediato. Extraño México, pero por estos días, me gusta pensar que hay lugares muy distintos habitados con personas de ideas compatibles.

Y conocer en piel propia los que es un mayo frío, un junio helado. Un invierno en primavera. Una ciudad tímida ante montañas blancas, porque los días son cortos y oscuros, y la gente se vuelve más discreta.

Claro, ya me enfermé sola y me remedié igual. Sola tampoco es un término absolutamente cierto: hay amistades que hacen de estos días, algunos de los más solidarios de mi vida.

Sigo con las jornadas culturales cada vez que se puede, porque evidentemente, esta ensalada México-chilena cada vez se pone más condimentada.

 

 

Me aterra: pensar en escribir un resumen, cuando hay tanto qué decir. Para las síntesis, sería bueno preguntar a mi hermana, que vino como Julio Verne, en un viaje de ciencia ficción, al extremo del mundo por seis días, y se llevó algunos corazones, una nostalgia de hermana, unas botellas de vino, un encanto de extranjera, y unas ganas de regresar, espero.

Acá nadie se explica aún la magnitud de esta distancia y cariño.

Al intentar definir este revoltijo, otra mexicana autoexiliada dice que es posible encontrar un aire setentero, tal vez por aquella rebeldía y pulsión reprimida. Ysí, marihuana. Y sí, rebeldes y represores que usan golpes antes que palabras al más puro estilo dictatorial, y sí bunkers verdes patrullando las universidades, y sí peinados alocados, mente libre.

Pero también es real esa otra cara que tiene aquí a colombianos, italianos, peruanos, suecos, y claro, mexicanos, viviendo desde hace años: un aire cosmopolita, un sitio seguro, trabajos mejor remunerados que en otras realidades, frutos limpios, agua potable, personas inteligentes y críticas, nieve y Andes.

La comida es un tema superado y pendiente: el ají, el chile, es nuestro mexicanos! Los peruanos hacen un aporte notable al sazón, y los vinos, definitivamente, son de acá.

El frío es cosa seria. Las noches, brrr, para inventar remedios y combatirlo.

 

 

La universidad se pone estricta: el grado de maestría no dice nada aún, pero el contrato de escuela cobra (además de facturas mensuales), su dosis de intelectualidad. Ya aparecen algunas posibilidades de trabajo, unas centenas de dudas.

El nivel, como siempre, lo pone cada uno en el grado que se le antoje.

Olvidaba, por un momento, que eso de calificar cuenta para algunos. Me mantengo aprendiendo hasta de los invitados que van a cenar a la casa, a tocar la guitarra, a hablar de teatro, de política, de educación, de teatro. En inglés, en hondureño, en ecuatoriano, en chileno de Curicó, de regiones. Aprendo hasta de los avisos en la prensa, y de los modos en que aquí se piensan las cosas. Este retiro y descanso mental de la televisión (absolutamente toda) ha servido como nunca para pensar y reconciliarme con la vida. Para inventar nuevas formas de ocio.

La moda también es espacio creativo: hay combinaciones que invento ante situaciones inesperadamente precarias.

No quiero hablar chileno, me gusta mi español, y todavía es difícil entender una conversación acelerada.

En tres meses de experimento la independencia ha sido riquísima, la soledad soportable, hay que ser inteligente para lidiar con ella y no cargarla inecesariamente. La nostalgia necesaria. Toda la comunicación con el exterior, con las personas que quiero y que no están aquí me mantiene excenta de una ordinaria experiencia: me hace sentirla y vivirla por muchos, con muchos.

Sigamos haciéndonos más….

Irene Flores García

 

En el país de las pesadillas maravillosas abril 4, 2008

Archivado en: Manifiesto del cuerpo itinerante — cosasbuenas @ 12:57 am

A todos los que soñé o a los que me filtraron a su sueño. A los que soñamos juntos, a los que me soñaron sin permiso.

Porque los sueños duermen y despiertan.
Irene Flores García

**

Había una vez…

Una mujer que se sentía inquieta aún en los torbellinos, incluso allí en los remansos donde la mayoría prefería quedarse porque imperaba la tranquilidad, porque pese a lo predecible, turbio o claro, el aire era seguro.

Pero probar la calma y probar el riesgo, y regresar luego al primero ya no tiene el mismo efecto si no hay experiencias vitales qué guardar en el equipaje mental. Supongo que eso, y que siempre me pregunto qué habrá más allá, no del cielo, no después de la vida, sino de los otros que existen al mismo tiempo que nosotros, aquí y ahora. Me dan curiosidad los distintos amaneceres con la misma luna, los humanos en el mismo planeta. Descubrir cómo somos simultáneos y diversos. Siento vértigo cuando pienso en todo lo que queda por ver, por leer, por descifrar.

Por eso no me sorprendió pensar en que viviría un tiempo fuera de mi país, lo extraordinario fue hacerlo posible.

La llegada a Chile es memorable desde que se gestó. Entonces pensaba que era un país comprensible, modestamente en los límites de lo previsible.

Para quitarme lo modestamente ingenua, y para que nunca se me olvide, el viaje tuvo su dosis de tragicomedia con final bueno – escribo desde mi habitación temporal en Santiago-, que llegó como una luz luego de un túnel escabroso.

Con algunos cambios de horario, pasé 20 horas en aviones y aeropuertos. Conociendo fragmentos de todo, de nada a profundidad, pero siempre incapaz de cerrar los ojos más de cinco minutos para poder captar todas las escenas de esa insólita película surrealista que era mi propia vida en aquellas circunstancias. Posdata: Los viajes de bajo costo sujetos a confirmación, apestan. (¡Pero cómo ahorran!)

Mi equipaje se comportó a la altura: sólo dos maletas ligeras que se vuelven pesadas, cansadas. Nunca había hecho desayuno, comida y cena literalmente, en las nubes. El tiempo de gracia, el de ajuste, lo dejamos para después, pues resulta que aquí lo que menos hay es tiempo. Y yo, que vengo de una ciudad saturada de escasez, apresurada y apretada, lo percibo. Y los demás lo sienten. Santiago corre, no sé de quién, no sé a dónde.

Me fascina ser la extranjera que no tiene prisa. La que aprende todos los días un camino nuevo. La que todos los días pierde una ruta, gana un conocido. La que camina kilómetros, al menos cinco diarios. La que prefiere no depender de los mexicanos, pero sí tenerlos cerca, encontrarlos en el mismo exilio. Aún no sé si me gusta tener una habitación tan austera (colchón y mesa, y…¡nada más!, ja) pero disfruto poco a poco irla –e irme-construyendo; ni creo que me guste nunca tener presupuesto limitado para todos mis antojos, por primera vez me siento reprimida!, ja. Me regalaron un afiche color rosa chinga-retina con un hombre que tiene una caja de casa: dice textual “disfrute con poco”. Ameeén.

Hoy cumplo un mes desde que empezó el vuelo más largo del que tengo memoria, y llegué a una ciudad andina. Ya sé cuándo y dónde hay comida, y cómo se clasifican los vinos; ya sé dónde y cómo se recarga la tarjeta de metro, y un montón de palabritas y palabrejas chilenas. Soy más delgada y de nuevo alumna en una universidad. Ignoro tanto que imagino que nunca voy a terminar de conocer este híbrido.

Sabe a fusión: de europeos, de artistas, de empresas, de idiomas. Definitivamente está lejos de ser Latinoamérica e irónicamente lo es, al menos en el mapa. Ya tengo lugares favoritos, aunque siempre falte dinero para visitar todos los que cobran. Afortunadamente hay en mi lista muchos rincones verdes, libres, bohemios, francamente inspiradores, a los que siempre me gusta acercarme cuando no hay presupuesto y sí mucha imaginación.

Todas las sugerencias son bienvenidas. Recién escuché que Björk compró algunos afiches en The Clinic, y así fue como llegué a ese bazar contestatario (…todo es negocio, incluso la caricatura de Hugo Chávez gritando “FARC you”)

Mucho cine y teatro gratis para quien sabe encontrarlo, cosa que agradezco. La gente citadina es tajante: sí o no. Quiero aprenderles eso, pero me gana gama tonal de grises antes de ser definitivamente negro o blanco. Con la gente de provincia, la de Viña, la de Valparaíso, Temuco, Chillán, es fácil encariñarse.

El sistema heredó excentricidades de la dictadura, a saber esa especie de cédula de identidad que piden a todos y para todo, con su respectivo número irrepetible; y acaso los fines de semana cerrados, herméticos. Y pensamientos lineales en asuntos curvos, especialmente burocráticos. ¿Lo bueno? Las sociedades organizadas funcionan. ¿Lo malo? Las sociedades tan privatizadas como ésta, dependen peligrosamente de Estados Unidos en tiempos de crisis. No hay educación pública y dicen que enfermarse es mortal para cualquier bolsillo.

No vine a comparar comida, y sin embargo el otro día involuntariamente me descubrí buscando ingredientes mexicanos, con olor, color, sabor…allí sí que no se ve bien la sobriedad. La comida mexicana empieza a aparecer como un edén prometido, ¡donde algún día he de ir a engordar! Mmm!!! No todo es tan trágico: quedan marroquetas, sopaipillas, empanadas de pino, pisco, mote (a), y poco pescado (¡qué afán de exportarlo!)

Este mes ha sido de intenso descubrimiento: evidentemente externo, pero profundo e interno también. Llorar y reír son verbos que se redimensionaron. Extrañar ha sido un vicio y una necesidad paradójica. Descubrir que la extranjería es fascinante y solitaria es una teoría que ronda mis sueños por estos días; y reconocer que todo se ve mejor con un poco de lejanía es un ejercicio que practico casi todas las tardes.

Cualquier detalle se hacía enorme, hasta que poco a poco llega la dosis de rutina que todos necesitamos, incluso los alérgicos a ella. Si mi casera me regalaba un pastel y café, se volvía la noche más dulce de la semana; si no recibía al menos un correo electrónico, una llamada de México en dos o tres días, la tristeza era indescriptible. Qué horror, odio los temperamentalismos, y heme aquí. Como he dicho, después de un mes, por supuesto, las cosas cambian. Lo que no cambia es hallar gente deseable, indeseable: los hay en todos los lugares.

Las tardes que no ocupo en leer, caminar, hablar con desconocidos que se vuelven colegas en cuestión de anécdotas; cuando no me quitan horas la cocina y la lavadora, o bien algún convite de chilenos, peruanos, estadounidenses, bolivianos, y por supuesto, mexicanos que se unen en la singular lejanía.

Cerro Santa Lucía, Palacio de La Moneda, Bellas Artes, Bellavista, Cerro San Cristóbal, Lastarria, San Joaquín, Providencia, ya están conocidos, falta TODO lo demás.

No he ido a Parque Arauco, demasiado glamour para las actuales condiciones. Ya visité La Chascona, en una intromisiva visita a una casa de Pablo Neruda.

La escuela es todo un tema aparte. En mi imaginario, pensaba que sería demasiado pronto, pensaba en algunos consejos sobre esperar un poco. Ja. Volver a ser alumna me coloca en un exótico papel de madurez y experiencia que supuestamente poseo. El resultado es así, raro. Todo a nuestra completa disposición, acaso a la de los más maduros y con experiencia. Porque resulta que sí, que tengo noción de la vida profesional y el vínculo puede ser muy provechoso. En este programa nos toca ser universitarios casi de tiempo completo y la otra parte, volvernos discípulos de editores en el periódico de mayor circulación nacional. Lo disfruto, y aprendo estilos, defino, defiendo los míos. Esto del periódico aquí, allá, acullá, requiere psicología y tolerancia. Estar enmedio de medios me ayuda a enterarme de todo lo que sucede en Chile y detrás de los Andes. Aunque la logística mía sea un poco difícil (en esa habitación con cama y una mesa, no entra más que inspiración), lo tomo como un descanso de la televisión y el radio convencional. ¡Viva Internet!

Con urgencia y con la justa dosis de melancolía que se sirve acompañada de ansiedad, necesito escribir y leer a mis quereres, revivir las relaciones epistolares que nos acercan en segundos. Contestar otras preguntas, hacerles las mías. Mandar cartas, fotografías, y pedirles historias. Usemos cualquier vía, pero con la frecuencia suficiente para tenernos cerca.

Es insólito que con recordarlos me sienta feliz, y por eso los quiero, los admiro, los extraño.

Con cariño,

if

 

Física ariana febrero 10, 2008

Archivado en: Manifiesto del cuerpo itinerante — cosasbuenas @ 10:06 pm

Los radicales andan libres, por la ley elemental que nos rige sin que la mayoría comprendamos.

El cuerpo itinerante, al menos el mío, se mueve, como buen radical, aunque lo demás permanezca estático. Aunque el propio cuerpo no tenga desplazamiento, que para eso se vale usar los ojos, la lengua, los sueños, los malos pensamientos, los buenos, los bobos, los perversos, los temerarios.

Un día el cuerpo de carne y hueso se va a mover. Es un hecho científico. Para arriba o abajo, lejos o cerca. Reaccionará.

Hasta entonces, Irene.

 

De huracanes y convulsiones agosto 22, 2007

Archivado en: Manifiesto del cuerpo itinerante,Vida — cosasbuenas @ 7:02 pm

 Hoy está pasando un huracán sobre México. Va del sur al centro, camina sin freno, avanza hacia dónde se le antoje, que para eso la naturaleza es y probablemente hasta Dios mismo le tema.

En el centro es más fácil refugiarse. En el centro permanecen los políticos reprimidos e indefinidos, desde el centro todo se ve equidistante, a los del centro los demás hacen barrera.

Pero hoy es gris incluso el centro. Hoy los huracanes llegan a rincones insospechados que van más adentro de una simple casa, de una frágil mente. Tomé un tiempo de todo y de todos. Hice distancia,  que no se crea que ha sido sencillo; me aterra en principio que se piense que soy una persona comprimida, escondida u olvidada en el Centro.

Sin embargo nadie elige el lugar donde han de sacudirle las tormentas y las calmas. Las de vida, de la salud, del amor, las de lluvia y humanidad. Si estaba de paso por el centro, de camino al sur, eso poco importa, ante fuerzas más intensas.

Reporto los hallazgos de este día, porque en medio de un huracán real e imaginario, de pronto todos los supuestos de la vida no lo son tanto:

- Y trabajar en una empresa enorme no es felicidad.
- Y un hombre posesivo, egoísta e ignorante podría ser el de enfrente, hay que tener cuidado.
- Y el cáncer no mata.
- Y el dinero sí importa.
- Y dormir es un regalo.
- Y se puede soñar despierto. No todas las pesadillas son oníricas, ni las hadas imaginarias.
- Y encontrar un amigo no es tan difícil.
- Y sonreír a la vida no es obligatorio.
- Y recordar es un ejercicio que como tal, divierte, duele, hace fuerte, cansa y sirve.
- Y sorprenderse con los propios límites es increíble.
- Y la cobardía a veces es un mito. Otras es un acto de valor. A veces es simple cobardía.
- Y una persona puede ser muchas personas.
- Y las sorpresas existen, hay que disfrutarlas.
- Y estar es dar.
- Y el trabajo puede detonar una sonrisa o muchas.
- Y nadie debe meterse con la Naturaleza, a menos que ignore las escalas numéricas más elementales. 

En un día frío, desde el ombligo de una megápolis, todo puede ocurrir. Afuera, adentro. Que los huracanes también son reacomodo, respiros y bocanadas.¿Cómo se desaloja un huracán de eso?

Irene Flores García

 

¿CRUDO O COCIDO? junio 29, 2007

Archivado en: Bocado — cosasbuenas @ 4:11 pm

Por Enrique Rosales

A jugar con fuego

¿Quién fue el primero en cocinar, el hombre o la mujer?
Es como preguntar quién descubrió el fuego. Lo que sí sabemos es que cambio la fisonomía y los hábitos del ser humano y que hace muchos millones de años, nació el primer grill.
Así que, de hecho, llevamos el asunto de cocinar al fuego vivo en nuestros genes, es parte de nuestro instinto animal y de preservación.
Lo que no tenemos claro es el momento en que el hombre perdió su lugar en la cocina, para convertirse en el torpe accesorio de un lugar que nos parece tan extraño y de ahí nuestro irremediable paso al fast food, el horno de microondas y las entregas a domicilio.

La cocina outdoor no es una novedad, ni los BBQS o las parrilladas los fines de semana; lo que sí es nuevo es la creciente demanda por sofisticados grills de diseñador.
Todos, increíbles máquinas forjadas en acero inoxidable, teniendo como fuente de poder potentes tanques de gas natural o propano, compartimentos para enfriar cerveza, rostizadores, ahumadores, entre otras cosas, en busca de saciar el comportamiento primitivo que nos hace hombres.

Parrillada de 10

_Un buen fuego es el mejor punto de partida para un buen asado. Empieza los preparativos con anticipación pues deberás darle tiempo al fuego para alcanzar el “punto perfecto”.
_El asado requiere un fuego fuerte, pero sin llamas, en caso contrario la carne quedará como hervida.
_Cuando las brasas se ponen color gris ceniza (por la noche toman un brillo rojizo) ha llegado el momento. Mantenlas así al menos 30 o 45 minutos antes de poner la carne.
Si la temperatura está muy alta y el fuego fuerte, levante la rejilla y aléjala de la fuente de calor. Otra solución es remover las brasas ardientes hasta los bordes y colocar carbón frío en medio o agregar al fuego las cenizas de un asado anterior.
Para aumentar el calor, nivela la rejilla más cerca del fuego. Ahora sí a disfrutar de un buen asado.

Buena compañía

La bebida ideal para acompañar un asado es el vino tinto, dado que tiene más cuerpo y resulta menos insípido que un vino blanco u otras bebidas, ya que las papilas gustativas quedan cubiertas por la grasa del asado.
Te recomendamos elegir vinos de tres o menos años de cosecha del tipo Cabernet Sauvignon o Malbec, ya que son bebidas jóvenes listas para tomarse y no disfrazan el sabor de la carne.

THE GRILL CLUB

Las mejores marcas

Benson
Kalamazoo
Frontgate

Napoleon
Viking
Decor

 

Mala actitud junio 4, 2007

Archivado en: Vida — cosasbuenas @ 1:48 am

Este texto es el resultado de, al menos, ocho borradores. Al principio, quería compartir con ustedes una experiencia de viaje a Phoenix, pero tras un par de revisiones, noté que expresaba exactamente lo mismo que el texto de Irene, la conquistadora de Colombia.

La diferencia era que yo no había visitado Macondo, sino el Viejo Oeste. Donde los olores a café y humedad no existen. Ahí, todo sabe a queso (no entiendo porque los estadounidenses gratinan todo), mientras que los sahuaros (cactus) levantan sus brazos al cielo implorando que las lluvias lleguen.

Es extraña esta sensación de querer compartir y no poder hacerlo. Selene creó este blog como una necesaria válvula de escape. Ahora, ya tenemos el espacio y simplemente las palabras no salen. Pero bueno, volviendo con la cuestión viajera, durante mi estancia en Scottsdale y Sedona (Arizona), varias personas me comentaron su deseo de visitar México, porque aunque habían estado aquí, sólo conocían un par de puerto con grandes desarrollos turísticos.

Entonces, asumí mi papel como representante de la Nación y les pregunté: ¿Qué tipo de viaje tienes planeado? Dependiendo de la respuesta les recomendaba Oaxaca, Chiapas y, obviamente, la Ciudad de México y sus alrededores. Tuve respuesta para todas sus interrogantes: ¿Está pavimentado?, ¿es caro?, ¿la gente habla inglés?, ¿son amables?, ¿cómo es el clima? Cuestionamientos con soluciones sencillas hasta cierto punto; pero hicieron la pregunta de los 64 mil, y tuve que pensar muy bien lo que iba a decir.

¿Es seguro? Hemos visto noticias de que el narco está desatado.

Mi respuesta fue: son guerras internas, también entre policías corruptos y narcotraficantes, la gente que no tiene nada que ver con ellos está segura, y también los turistas.

A un mes de dicha declaración pienso que de cierta forma fui imprudente al promocionar un País donde cada día hay más ejecutados, donde los políticos no tienen la menor intensión de solucionar los problemas de seguridad, donde los malpagados policías están renunciando por miedo y los ciudadanos no hacemos nada.

La semana pasada hubo un tiroteo justo en una de las calles que diariamente transito. Me estoy empezando a preocupar. ¿Qué está pasando en nuestro país? ¿Debemos seguir promocionándolo? Acapulco, uno de nuestros puertos turísticos más importantes es también uno de los puntos más peligrosos. ¿Qué van a escribir las personas sobre sus visitas?

Ya ni hablar del regaño que recibió el público del Auditorio Nacional durante la transmisión de Miss Universo.

Tras un viaje, siempre llego maravillado de lo que descubro y quiero que el mundo haga lo mismo cuando venga. ¿Sueño guajiro? Espero que no y que nuestra actitud mejore.

El Vilch

 

 
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